Respuesta corta
Porque el Bautismo purifica del pecado original, heredado desde Adán, y concede la gracia santificante.
Respuesta completa
La circuncisión, en Génesis 17,12, era el signo de la Antigua Alianza, aplicado a los niños al octavo día de vida. El Bautismo, como la nueva circuncisión, según enseña Colosenses 2,11-12, reemplaza este rito, permitiendo que los niños sean incluidos en la Nueva Alianza y reciban la gracia de Dios.
El Catecismo de la Iglesia Católica (CIC 1250) enseña que los niños, nacidos con la naturaleza humana caída por el pecado original, necesitan ser liberados a través del Bautismo. Aunque el Bautismo infantil no se menciona explícitamente en las Escrituras, los niños están incluidos en el plan salvífico, ya que todos necesitan purificación.
En Mateo 28,19, Jesús manda a sus discípulos: “Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos...”. El mandato dado por Jesús no excluye a los niños. Aunque este pasaje bíblico no se refiere directamente al Bautismo infantil, puede entenderse que todas las naciones incluyen especialmente a los niños de todas las edades.
En Hechos 2,38-39, Pedro dice que la promesa del Bautismo es para "vosotros y vuestros hijos". Aunque no hay una referencia directa al Bautismo de bebés, la mención a los hijos indica que la promesa de salvación mediante el Bautismo incluye a los niños, abriendo la posibilidad de su Bautismo.
En Hechos 16,15 y Hechos 16,33, vemos a Lidia y al carcelero siendo bautizados con "toda su casa". La práctica de bautizar a toda la familia, aunque no menciona específicamente a los niños, sugiere que el Bautismo de miembros de todas las edades, incluidos los más jóvenes, formaba parte de la tradición apostólica.
En 1 Corintios 1,16, Pablo menciona que bautizó "toda la casa de Estéfanas", reforzando el patrón de bautizar familias enteras. Aunque las Escrituras no detallan la presencia de niños en estos eventos, la tradición sugiere que eran incluidos en el Bautismo, así como eran circuncidados en la Antigua Alianza.
Romanos 5,18-19 afirma que el pecado original afecta a todos, incluidos los recién nacidos. Aunque el Bautismo infantil no se detalla explícitamente en este texto, la necesidad de purificación del pecado original sugiere que el Bautismo también es necesario para los niños.
En Lucas 18,15-16, Jesús acoge a los niños y dice: "Dejad que los niños vengan a mí, porque de ellos es el Reino de Dios." Aunque el Bautismo infantil no se menciona, esta invitación de Jesús muestra que los niños son dignos de recibir la gracia, justificando la práctica del Bautismo.
Finalmente, en Juan 3,5, Jesús enseña que "nadie puede entrar en el Reino de Dios si no nace del agua y del Espíritu". Esto se aplica a todos, incluidos los niños, que también necesitan la gracia del Bautismo, aunque el texto no mencione explícitamente el Bautismo infantil.
Testimonio de los Padres de la Iglesia:
Los Padres de la Iglesia apoyan la práctica del Bautismo infantil desde los primeros siglos. Orígenes (c. 185-254 d.C.) afirmó que el Bautismo infantil era una tradición recibida de los apóstoles. En sus Homilías sobre Levítico, dice que la Iglesia bautiza a los niños porque, incluso desde el nacimiento, están marcados por el pecado original.
San Ireneo de Lyon (c. 130-202 d.C.), en Adversus Haereses, escribe que Jesús "vino para salvar a todos los hombres, incluidos niños, jóvenes y adultos", reforzando la inclusión de los niños en el plan de salvación a través del Bautismo.
Además, San Cipriano de Cartago (c. 210-258 d.C.) defendió en una carta el Bautismo de los niños, incluso antes del octavo día, respondiendo a una cuestión planteada sobre la práctica. Él reafirma que ninguna alma debe ser privada de la gracia salvadora de Dios.
Estos testimonios muestran que, incluso sin una mención explícita en las Escrituras, la práctica del Bautismo infantil era ampliamente aceptada y defendida en la tradición cristiana desde los primeros siglos, como parte de la transmisión de la fe recibida de los apóstoles.
Complemento visual
El Bautismo como Nueva Circuncisión
En Colosenses 2,11-12, el Bautismo reemplaza la circuncisión como signo de la Nueva Alianza. Así como en la Antigua Alianza, el Bautismo infantil permite que los niños reciban la gracia de Dios y sean incluidos en la familia de la fe.
Base Bíblica y Tradición Apostólica
Hechos 16,15 y 1 Corintios 1,16 muestran el Bautismo de "toda la casa". Aunque las Escrituras no mencionen explícitamente niños, la tradición sugiere que eran incluidos, como ocurre desde los primeros siglos, con apoyo de los Padres de la Iglesia.
Necesidad del Bautismo para los Niños
Jesús dice que "nadie puede entrar en el Reino de Dios si no nace del agua y del Espíritu" (Juan 3,5). La Iglesia entiende que esto se aplica a todos, incluidos los niños, que necesitan la gracia del Bautismo para la purificación del pecado original (CIC §1250).
Referencias
Fuentes citadas
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